El desayuno infantil

Conchi Garcia

Dietista nutricionista nºcolegiada 0201

@mama_y_nutricionista

La prevalencia del sobrepeso y la obesidad infantil en España es alta. El cambio en los estilos de vida y el aumento de los productos ultraprocesados han dado lugar a un cambio en los hábitos alimentarios que hace que las familias consuman más alimentos hipercalóricos, grasas, azúcares libres y sal, sobre todo en el momento del desayuno.

Según datos del estudio Aladino, la gran mayoría de los niños toman en el desayuno alimentos como galletas, cereales de desayuno y bollería. Además:

  • El 15,5 % desayuna solamente agua, zumo o leche (la mitad de ellos con cacao o café).
  • Un 12,3 % incluyen en el desayuno habitualmente un producto de bollería.
  • Solamente el 8,4% incluye la fruta fresca o zumo natural.
  • Solamente un 2,8 % realiza un desayuno de calidad, incluyendo en su desayuno al menos un lácteo, un cereal y una fruta.

Según este estudio, se entiende como un desayuno de calidad un desayuno que incluya un lácteo, una opción de cereales integrales y una pieza de fruta. No es imprescindible que el desayuno tenga ese patrón, siempre hay que tener en cuenta el resto de alimentación diaria, el hambre del niño y sus preferencias alimentarias, pero seguir un patrón ayudará a los niños a realizar mejores elecciones y empezar a crear unos hábitos saludables.

¿QUÉ DEBEMOS EVITAR?

El desayuno es importante, igual que lo son el resto de comidas diarias, pero lo que es realmente importante es promover un desayuno saludable. Para ello hay algunas prácticas que debemos evitar.

Lo primero que debemos recordar es la importancia de que los niños se alimenten según sus señales fisiológicas e innatas de hambre-saciedad, algo que se relaciona con una menor incidencia de síndrome de plato limpio, hambre emocional y por supuesto con menos riesgo de contraer patologías relacionadas con la sobrealimentación.

Por esto, se deben ofrecer los alimentos respetando la sensación de hambre, sin necesidad de forzar para que ingiera mayor cantidad de alimento: Es más importante la calidad que la cantidad. Respecto a la elección de los alimentos que formarán parte del desayuno, una buena parte de la población aún sigue pensando que ciertos alimentos o bebidas son saludables o incluso que aportan beneficios para la salud debido a las tradiciones, publicidad, una mala interpretación del etiquetado nutricional, información equivocada que reciben del entorno, RRSS… Vamos a ver algunos ejemplos:

  • Los zumos; hoy en día sabemos que por su contenido en azúcares libres se clasifican dentro de “bebidas azucaradas”, aunque sean naturales.
  • La miel; nutricionalmente es como el azúcar, además de ser un alimento altamente cariogénico.
  • Los embutidos y carnes procesadas como jamón York, pavo…; aunque la industria cárnica ha hecho creer a la población que son saludables, en realidad la recomendación de la OMS desde 2015 es evitar las carnes procesadas por su relación con el aumento de riesgo de cáncer colorrectal. Además, este tipo de alimentos tienen un alto contenido en sal.
  • Cereales “de desayuno”; tanto los cereales hidrolizados dirigidos a bebés como los cereales dirigidos a niños mayores no son una opción saludable ya que son altamente azucarados. 
  • Cacaos solubles; son un producto azucarado con muy bajo porcentaje de cacao.
  • Las cremas de cacao untables; aunque nos hagan creer que se trata de una crema “de avellanas”, se trata de un producto a base de azúcar y grasas de mala calidad.
  • Productos de bollería; una opción nada recomendable alta en grasas de mala calidad, carbohidratos refinados y azúcares.

¿Y QUÉ PODEMOS HACER PARA QUE DESAYUNEN MEJOR?

La participación de la familia es el factor más relevante e influyente en la educación alimentaria de los niños. ¿Qué podemos hacer?

  • Los niños aprenden por imitación, así que es vital que la familia esté implicada para facilitar la incorporación de prácticas dietéticas saludables.
  • Hacer partícipes a los niños en la compra y preparación de alimentos es una herramienta que puede ser de gran ayuda para dirigir el interés de los niños hacia una alimentación saludable.
  • Dar la oportunidad al niño de decidir los alimentos que formarán parte de su desayuno saludable entre una variedad de alimentos saludables y descartando alimentos no adecuados en la dieta habitual.
  • Como decíamos, no existe un patrón de desayuno ideal, podemos incluir alimentos saludables de cualquier grupo siempre que tengamos en cuenta el equilibrio nutricional del resto de nuestra alimentación diaria: fruta fresca, frutos secos, cereales integrales, lácteos (leche, yogur natural o queso, por ejemplo), huevos, carnes y pescados como pollo, bonito, atún (controlando el aporte en sal de las conservas) …
  • En el caso de consumir bocadillo, utilizar un pan integral de calidad y sustituir los embutidos por queso, tortilla, atún…
  • Promover como tentempiés alimentos como fruta, yogur, frutos secos, así evitamos galletas, bollería
  • La mejor bebida es el agua. Limitar el consumo de bebidas azucaradas como zumos, refrescos…