Los probióticos son microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren beneficios significativos a la salud del consumidor. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los probióticos incluyen principalmente microorganismos de los géneros Lactobacillus y Bifidobacterium, los cuales son considerados seguros y beneficiosos en una amplia gama de circunstancias. 1
Nomenclatura de los probióticos
La nomenclatura de los probióticos sigue una estructura científica rigurosa que incluye el género, la especie y la cepa específica. Por ejemplo, Bifidobacterium lactis CNCM I-2494 se desglosa de la siguiente manera:
- Género: Bifidobacterium
- Especie: lactis
- Cepa: CNCM I-2494
Este nivel de especificidad es crucial, ya que los efectos beneficiosos de los probióticos son altamente dependientes de la cepa. Sin embargo, la falta de regulación del código alfanumérico en los productos comercializados genera incertidumbre para los consumidores y profesionales de la salud.
Calificación de un microorganismo como probiótico
Para que un microorganismo sea considerado probiótico, debe cumplir con una serie de 5 criterios rigurosos:
- Especificidad: los beneficios de los probióticos son cepa-dependientes, y la cepa debe estar identificada con sistema alfa-numérico. Es esencial una clasificación taxonómica clara, incluyendo información sobre género, especie y cepa.
- Cantidad: la cantidad de probióticos administrados es un factor crítico para garantizar su efectividad. Según los estudios, se requieren dosis entre 100 y 1.000 millones de unidades formadoras de colonias (UFC) por dosis para lograr efectos notables. Dosis inferiores pueden no ser suficientes para alcanzar los beneficios esperados, incluso si la cepa utilizada es efectiva en mayores concentraciones.
- Ciencia: los efectos beneficiosos deben ser demostrados mediante estudios clínicos de eficacia en humanos.
- Seguridad: debe ser seguro para el consumo humano, lo que incluye la ausencia de propiedades patógenas.
- Supervivencia: los probióticos deben sobrevivir al proceso de fabricación y almacenamiento, siendo muy recomendable que también sobrevivan a las condiciones ácidas del tracto gastrointestinal, llegando vivos, permaneciendo vivos y siendo resistentes a las secreciones gástricas y biliares.
No todos los probióticos son iguales
En el mundo de los probióticos, no todos los productos son iguales. La eficacia depende de factores como la cepa utilizada, la cantidad administrada y la calidad del producto. Por ello, tanto los consumidores como los profesionales de la salud deben estar informados y seleccionar probióticos basándose en evidencia científica robusta.
Activia® sí cumple
Activia® sí cumple con los 5 criterios necesarios para ser considerado un probiótico efectivo.
1. Dosis adecuada: Activia® asegura una concentración de aproximadamente 1,3 x 10⁸ UFC por gramo de producto, lo que garantiza la ingesta de cantidades efectivas. Para maximizar los beneficios de Activia®, se recomienda el consumo diario de 2 a 3 porciones durante al menos dos semanas.
2. Eficacia demostrada: varios estudios clínicos han evaluado el impacto de Activia® en la salud digestiva:

3. Especificidad de la cepa: la identificación precisa de la cepa probiótica utilizada en Activia® es un requisito clave para calificar como probiótico. La denominación B. lactis CNCM I-2494 asegura su distinción de otras cepas y su reconocimiento en estudios científicos.
4. Seguridad de Activia®: Activia® destaca por su perfil de seguridad comprobado. La cepa B. lactis CNCM I-2494 ha sido ampliamente estudiada y clasificada como segura para el consumo humano. Estudios clínicos y evaluaciones regulatorias han demostrado que esta cepa no presenta riesgos para la salud, incluso en consumo prolongado. Además, Activia® es producido bajo estrictos controles de calidad que garantizan la ausencia de patógenos y contaminantes, haciendo de este producto una elección confiable y segura para mejorar la salud intestinal.
5. Supervivencia en el tracto gastrointestinal: 5 estudios clínicos prueban científicamente que la cepa B. lactis CNCM I-2494 se mantiene vivo a lo largo de todo el tracto gastrointestinal (boca, estómago, intestino delgado y colon). 6-10 Este factor es crucial para que el probiótico ejerza sus efectos beneficiosos.
La cepa Bifidobacterium lactis CNCM I-2494 ha sido ampliamente estudiada y demuestra beneficios significativos en la salud digestiva y el bienestar general. La viabilidad de Activia®, su eficacia y su respaldo científico lo posicionan como una elección confiable para quienes buscan mejorar su microbiota intestinal y calidad de vida.
Bibliografía
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