El Consejo Europeo de Información sobre Alimentación (EUFIC), una organización sin ánimo de lucro que pretende hacer más accesible y entendible para el público general la ciencia que hay detrás de la alimentación y la salud, ha realizado una encuesta sobre alternativas de origen vegetal a los lácteos. Se han obtenido impresiones, opiniones y experiencias de 259 dietistas-nutricionistas, extrayéndose algunas conclusiones muy relevantes, poniéndose de relieve el apoyo masivo de los encuestados al empleo de las alternativas vegetales a los lácteos como parte de una dieta sana. La Dra. Laura Fernández Celemín, directora general de EUFIC, resume para ‘Alimentando el Cambio’ algunos de los principales hallazgos de esta encuesta y apunta algunas recomendaciones prácticas.
A su juicio, ¿cuáles son las principales razones de salud, e incluso de sostenibilidad, que respaldan la inclusión de alternativas vegetales a los lácteos en la alimentación diaria?
Las alternativas vegetales a los lácteos no solo pueden ser una forma de incorporar más alimentos de origen vegetal en la dieta, sino que además ofrecen varias ventajas. Por ejemplo, las personas con intolerancia a la lactosa pueden digerirlas más fácilmente porque no contienen lactosa. Estas alternativas también están libres de colesterol y la mayoría de sus versiones (excepto las basadas en coco) tienen un menor contenido de grasas saturadas, lo que favorece la salud cardiovascular.
❝En nuestra encuesta, el 88% de los dietistas-nutricionistas consideran que las alternativas de origen vegetal a los lácteos pueden formar parte de una dieta saludable lo que refuerza su papel como opción válida dentro de una alimentación equilibrada.❞
Desde el punto de vista de la sostenibilidad, las alternativas vegetales a los lácteos suelen tener un menor impacto ambiental que los lácteos tradicionales, especialmente en términos de emisiones de gases de efecto invernadero, uso de tierra y agua y, además, resultan más éticas en cuanto al bienestar animal.
A pesar de estas evidencias suficientemente contrastadas, ¿cree que los profesionales sanitarios tienen suficiente información sobre los beneficios de estas alternativas vegetales a los lácteos?
Aunque muy pocos estudios han analizado la perspectiva de los profesionales de la salud respecto a las alternativas vegetales a los lácteos, la evidencia disponible indica que estos profesionales carecen de información suficiente sobre estos productos. La investigación más reciente de EUFIC halló que una proporción considerable de profesionales de la nutrición en España (más del 70 % de la muestra) desea saber más sobre la composición nutricional de estos productos, su fortificación y la biodisponibilidad de sus nutrientes, así como sus beneficios para la salud. El nivel de procesamiento y el impacto ambiental de las alternativas vegetales a los lácteos son también aspectos de gran interés para muchos profesionales de la nutrición. Abordar estas lagunas de conocimiento puede capacitar a los profesionales sanitarios para formular recomendaciones más fundamentadas a los consumidores.
¿Se aprecian diferencias importantes entre las alternativas vegetales?
En efecto, las alternativas vegetales a los lácteos forman parte de un grupo bastante heterogéneo. La composición nutricional varía entre las distintas subcategorías de producto (por ejemplo, bebidas, productos tipo yogur o tipo queso), pero también depende de la fuente vegetal de la que se elaboren (soja, avena, almendras, arroz, coco). Esta variabilidad es una de las razones principales por las que los profesionales de la salud tienen opiniones diversas sobre su valor nutricional, como mostró nuestro estudio.
Entonces, ¿en qué debemos fijarnos para hacer la mejor selección? ¿Y qué papel juega en estos casos la fortificación?
Países como EE. UU., Reino Unido, Países Bajos y Noruega, que incluyen las alternativas vegetales a los lácteos en sus guías dietéticas, recomiendan aquellas que estén fortificadas con micronutrientes clave como calcio, yodo, vitamina D, vitamina B12 o vitamina B2 y que sean bajas en azúcares añadidos. Algunos países incluso limitan la recomendación a las elaboradas a partir de soja, por su mayor contenido proteico en comparación con las alternativas elaboradas a partir de otras fuentes vegetales.
❝Cuando hablamos de alternativas vegetales a los lácteos, la fortificación permite minimizar el riesgo de déficits de ciertos micronutrientes que podrían estar presentes en menor cantidad de forma natural en este tipo de alimentos.❞
Un buen ejemplo son el calcio y la vitamina D, dos nutrientes esenciales para la salud ósea y que, en dietas basadas en vegetales, pueden ser más difíciles de alcanzar únicamente con la alimentación no fortificada, particularmente si no se modifica el resto de la dieta.
❝De hecho, en nuestra encuesta, se reconoce la importancia de esta estrategia: en España, el 81% de los dietistas-nutricionistas apoya la fortificación con vitaminas y minerales, aunque tendían a sobrestimar el nivel de fortificación de dichos alimentos en España.❞
En este contexto, ¿qué valor le concede a la encuesta que EUFIC ha realizado a más de 250 dietistas-nutricionistas sobre el consumo de alternativas vegetales?
Nuestro estudio tuvo como objetivo evaluar el conocimiento, las percepciones, las actitudes, las prácticas actuales y las necesidades de información de los profesionales de la nutrición en relación con las alternativas vegetales a los lácteos, centrándose específicamente en las bebidas vegetales y los productos tipo yogur de origen vegetal. Nuestra principal conclusión es que, en general, los profesionales de la nutrición tienen una visión positiva sobre la inclusión de estos productos en la dieta y en las guías alimentarias españolas, aunque aún necesitan información más clara y basada en la evidencia para poder formular recomendaciones mejor fundamentadas.
¿Qué grupos de población se benefician más del consumo de alternativas vegetales?
Las personas que siguen dietas restringidas (por ejemplo, intolerancia a la lactosa, alergias a los lácteos, dieta vegana) o quienes tienen riesgo de enfermedad cardiovascular pueden ser quienes más se beneficien. En cambio, conviene considerar si recomendar estas alternativas a niños y personas mayores podría aumentar el riesgo de ciertas carencias. Esto se debe a que estos grupos de edad dependen en mayor medida de nutrientes clave presentes en los lácteos (proteínas, calcio, vitamina B12, yodo) y podrían ser más vulnerables a deficiencias si se reemplazan los lácteos por alternativas vegetales no fortificadas sin ningún otro ajuste en la dieta.
Nuestro estudio mostró que la mayoría de los profesionales de la nutrición en España cree que las alternativas vegetales a los lácteos son adecuadas principalmente para segmentos específicos, mientras que un 34% considera que deberían recomendarse a toda la población.
¿En qué medida están presentes actualmente las alternativas vegetales en las guías nutricionales españolas? ¿Deberían ocupar un lugar más destacado?
En la actualidad, las alternativas vegetales a los lácteos no están incluidas en las guías alimentarias españolas. Sin embargo, nuestro estudio mostró que los profesionales de la nutrición en España se muestran, en general, favorables a su inclusión: un 33% apoya la inclusión solo de las versiones fortificadas y un 45% la inclusión de cualquier versión. El 67% de la muestra opinó que, si se incluyen, deberían recomendarse con la misma frecuencia de consumo que los productos lácteos, aunque ven principalmente su valor para segmentos específicos de consumidores.
¿Qué estrategias podrían implementarse para mejorar la percepción y el papel de las alternativas vegetales entre dietistas y nutricionistas?
Sería útil incorporar más información sobre las alternativas vegetales a los lácteos en los programas de estudio de nutrición y dietética. Esto podría apoyarse con una mayor inversión en investigación sobre estos productos, contribuyendo así a reforzar la evidencia científica en el campo.
Organizaciones como el EUFIC y otros canales de comunicación científica también pueden desempeñar un papel fundamental en la difusión de información basada en la evidencia sobre estos productos entre los profesionales de la salud y en mantenerlos al día de los avances científicos. Y la industria también puede contribuir generando productos de alta calidad, correctamente fortificados, ofreciendo un etiquetado transparente y apoyando la investigación, lo que facilitaría recomendaciones informadas y la confianza de los consumidores.
Por último, unas guías más claras y basadas en la evidencia, procedentes de las autoridades de salud pública, darían a los profesionales sanitarios la confianza necesaria para recomendar las alternativas vegetales a los lácteos de forma adecuada.
¿Qué estrategias utiliza EUFIC para combatir la desinformación nutricional en redes sociales y medios digitales?
El entorno digital es tanto una poderosa herramienta educativa como un terreno fértil para la desinformación. En el EUFIC abordamos la desinformación nutricional con una estrategia dual: prebunking, para prevenir que las afirmaciones falsas surjan o ganen fuerza, y debunking, para contrarrestarlas y reducir su impacto una vez que se difunden.
Nuestros esfuerzos de prebunking se centran en comprender las necesidades de las personas y en proporcionar proactivamente información precisa y fiable antes de que la desinformación se afiance. Empezamos escuchando: mediante encuestas, grupos focales, monitorización de redes sociales y revisiones de la literatura científica, identificamos las preguntas, preocupaciones y lagunas de conocimiento de la población para entender mejor dónde prospera la desinformación y qué desean saber realmente las personas. A partir de estos conocimientos, creamos contenido atractivo y basado en evidencia que traduce la ciencia compleja a formatos accesibles para redes sociales, sitios web y boletines informativos. También colaboramos con influencers, científicos, periodistas y otros creadores de contenido para difundir este material de forma amplia.
Nuestro trabajo de debunking entra en juego cuando ya circulan afirmaciones engañosas. Por ejemplo, cuando un nuevo estudio alimentario llega a los titulares con afirmaciones simplificadas o exageradas, analizamos la investigación, la contextualizamos y publicamos resúmenes concisos que aclaran lo que realmente demuestra la ciencia. Estas correcciones se difunden ampliamente a través de nuestros canales y redes para contrarrestar las narrativas distorsionadas y ayudar a los consumidores a tomar decisiones informadas sobre su salud y su alimentación.