Publicación científica

El consumo de L. paracasei CNCM I-1518 durante solo 15 días incide positivamente en la función inmunitaria y la composición de la microbiota intestinal

L. paracasei

El sistema inmunitario es el guardián natural de nuestro organismo: un ejército silencioso que protege el cuerpo de amenazas externas mientras mantiene la armonía interna. Mucho de ese trabajo crucial sucede en el intestino, un escenario repleto de microorganismos que ejercen influencia directa en nuestra salud. Un estudio dirigido por el Dr. Alfredo Corell, inmunólogo del Departamento de Bioquímica Médica, Biología Molecular e Inmunología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sevilla, recientemente publicado en ‘Nutrients’1 ha demostrado que dos semanas tomando L. paracasei CNCM I-1518 pueden modular simultáneamente la función inmunitaria y la composición de la microbiota intestinal.

En los últimos años, los probióticos (microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio para la salud del huésped) han ganado protagonismo, ya que ayudan a mantener un ambiente intestinal saludable a la vez que estimulan las defensas, compitiendo con microorganismos patógenos y mejorando la barrera natural del intestino. Su eficacia depende de factores como la cepa utilizada, la dosis, el tiempo de consumo y el estado de salud de cada persona2-7.

Con base en el reconocimiento creciente de la función de la microbiota intestinal en la modulación del sistema inmunitario, tanto a nivel mucosal como sistémico, el presente estudio tiene como objetivo investigar de qué manera una intervención nutricional específica con Lacticaseibacillus paracasei subspecies paracasei CNCM I-1518 puede afectar esta compleja relación.

Con nombre y apellido: L. paracasei CNCM I-1518

El estudio explora cómo el consumo en un plazo corto de tiempo de la cepa Lacticaseibacillus paracasei CNCM I-1518 (ActimelÒ) puede influir en la función inmunitaria y la composición de la microbiota intestinal en adultos sanos. “En solo 15 días, esta cepa concreta pudo modular tanto marcadores de inmunidad en sangre como el perfil bacteriano intestinal”, resume el Dr. Alfredo Corell, quien subraya que “se trata de un estudio exploratorio y pequeño, útil como prueba de concepto”, indicando que ahora “falta contar con ensayos más largos y con más población para confirmar beneficios clínicos (menos resfriados, etc.)”. En cualquier caso, añade que “estas evidencias respaldan el potencial que tiene esta práctica como intervención dietética dirigida a promover la salud inmunitaria”.

Para llevar a cabo este estudio se incluyeron 21 participantes adultos sanos, con una edad comprendida entre 19 y 46 años. La mayoría de los participantes (19) eran del sexo femenino, reflejando fielmente la proporción mayor de mujeres frente a hombres inscritas en la asignatura “Inmunonutrición” del programa de Nutrición Humana y Dietética de la Universidad de Valladolid, de donde se reclutó la muestra del estudio.

El estudio, paso a paso

La intervención nutricional de los participantes siguió un diseño secuencial, con lo que los participantes se vieron sometidos a 3 fases diferentes, cada una de 15 días de duración: 1) dieta habitual; 2) dieta sin fermentados con bacterias lácticas; 3) dieta habitual + 2 tomas/día de un lácteo con L. paracasei CNCM I-1518. Como resume el Dr. Corell, “durante la primera fase los participantes siguieron su dieta habitual sin restricciones; en la segunda fase, los participantes continuaron con su dieta excluyendo los productos lácteos que contenían microorganismos vivos; por último, en la tercera fase, los participantes añadieron a su dieta un producto probiótico que contenía L. paracasei CNCM I-1518”.

Los participantes fueron evaluados al inicio y al final de cada fase mediante muestras de saliva, sanguíneas y fecales para poder así hacer una comparación de los efectos. Este diseño secuencial permitió a los investigadores establecer una línea clara de causa y efecto: cada participante sirvió como su propio control, eliminando en gran medida la variabilidad entre individuos.

Un cóctel de defensas en acción

Como principales hallazgos, los investigadores observaron varios cambios interesantes entre los participantes en las diferentes fases. Por un lado, el sistema inmunitario mostró señales de estar más activo y preparado tras el consumo de probióticos: aumentó el número de glóbulos blancos, especialmente los linfocitos B (CD19+), los leucocitos y los monocitos, células clave en la defensa contra infecciones y “algo potencialmente positivo en alergias”, tal y como puntualiza el Dr. Corell. Al mismo tiempo, continúa explicando, “se redujeron los eosinófilos, un tipo de célula vinculada a reacciones alérgicas, lo que podría apuntar a un efecto regulador positivo”. Igualmente, se detectaron pequeños ajustes en subpoblaciones T (naive/memoria), “coherentes con un ‘afinado’ del sistema”.

En sangre también se detectaron aumentos en los anticuerpos IgG1, IgG2 e IgG4, las proteínas que reconocen antígenos patógenos y neutralizan a los invasores, así como un incremento en las proteínas C3 y C4 del sistema del complemento, otra pieza fundamental de la inmunidad innata. En palabras del Dr. Corell, “con el probiótico se evidenció un incremento de varias subclases de IgG (IgG1, IgG2, IgG4) y los factores del complemento C3 y C4, lo que son claras señales de que el “escudo” del organismo estaba más activo”. Es decir, tras 15 días de consumo del L. paracasei CNCM I-1518, el organismo parecía reforzar tanto su primera línea de defensa como su capacidad de respuesta más específica.

A nivel intestinal, el probiótico en estudio también ayudó a mejorar el equilibrio de la microbiota intestinal. Disminuyeron las bacterias del género Clostridium (que en exceso pueden ser perjudiciales) y mejoró el ratio Lactobacillus/Clostridium, lo que sugiere un ambiente intestinal más saludable y resistente a posibles desequilibrios; a juicio del líder de este estudio, “esta es una pista más de que el ecosistema intestinal se movió hacia un perfil más favorable”.

Lo más llamativo del estudio fue que en un muy corto periodo de tiempo desde que se inició el consumo de un lácteo con L. paracasei CNCM I-1518 se observaron cambios simultáneos en el sistema inmunitario celular, humoral e innato, junto a una mejora del entorno intestinal; en un solo breve ciclo, el cuerpo reforzó varias defensas al mismo tiempo. En concreto, en tan solo 15 días este probiótico lácteo:

  • Activó las defensas en sangre: se elevaron los anticuerpos y proteínas protectoras del sistema inmunitario.
  • Aumentaron los linfocitos B y se redujo la cantidad de eosinófilos, lo que apunta a que el sistema se equilibra y podría ayudar en alergias y defensa frente a infecciones.
  • La microbiota intestinal también cambió: menos Clostridium y mejor balance de bacterias buenas.

“No se trata de un cambio radical, sino de un ajuste fino del sistema inmunitario en personas sanas”, aclara el Dr. Corell, quien concluye que “un simple hábito diario puede entrenar tus defensas desde dentro”.

Referencias bibliográficas

  1. Rivero-Pino, F.; Castro, M.J.; Redondo del R.o, P.; Gutierrez, E. Mayo-Iscar, A.; Nocito, M.; Corell, A. Exploratory Study on Microbiota and Immune Responses to Short-Term L. paracasei CNCM I-1518 Consumption in Healthy Adults. Nutrients 2025, 17,2287. https://doi.org/10.3390/nu17142287
  2. Vojdani, A.; Vojdani, E.; Vojdani, C. The Immune System: Our Body’s Homeland Security Against Disease. In Integrative and Functional Medical Nutrition Therapy: Principles and Practices; Noland, D., Drisko, J.A., Wagner, L., Eds.; Springer International Publishing: Cham, Switzerland, 2020; pp. 285–302. ISBN 978-3-030-30730-1.
  3. Hill, C.; Guarner, F.; Reid, G.; Gibson, G.R.; Merenstein, D.J.; Pot, B.; Morelli, L.; Canani, R.B.; Flint, H.J.; Salminen, S.; et al. Expert Consensus Document: The International Scientific Association for Probiotics and Prebiotics Consensus Statement on the Scope and Appropriate Use of the Term Probiotic. Nat. Rev. Gastroenterol. Hepatol. 2014, 11, 506–514.
  4. Liu, Y.;Wang, J.;Wu, C. Modulation of Gut Microbiota and Immune System by Probiotics, Pre-Biotics, and Post-Biotics. Front. Nutr. 2021, 8, 634897.
  5. Rastogi, S.; Singh, A. Gut Microbiome and Human Health: Exploring How the Probiotic Genus Lactobacillus Modulate Immune Responses. Front. Pharmacol. 2022, 13, 1042189.
  6. Belkaid, Y.; Hand, T.W. Role of the Microbiota in Immunity and Inflammation. Cell 2014, 157, 121–141.
  7. Ashaolu, T.J. Immune Boosting Functional Foods and Their Mechanisms: A Critical Evaluation of Probiotics and Prebiotics. Biomed. Pharmacother. 2020, 130, 110625.

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