- Font Vella es un agua mineral reconocida por la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) por su composición única con más de 10 minerales.
- Esta alianza busca concienciar sobre la importancia de una hidratación óptima con minerales dentro de un estilo de vida equilibrado.
En su apuesta continua por promover hábitos saludables y sostenibles, Font Vella, con el asesoramiento experto de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), ha creado una infografía para promover hábitos de hidratación mineral saludables. Una herramienta visual que ayuda a adquirir una visión clara sobre la importancia de la hidratación, los momentos clave y las mejores formas de hacerlo.
La edad, el nivel de actividad y las características personales son elementos clave que influyen en la cantidad y frecuencia recomendadas de ingesta de líquidos, especialmente en épocas de altas temperaturas. La guía pone especial atención en los grupos más vulnerables a la deshidratación, como los niños y las personas mayores, y subraya la importancia de prestar atención a señales sencillas, como el color de la orina, para evaluar el estado de hidratación de forma práctica y accesible.
1. Hidratación mineral durante el día
La base de una hidratación adecuada es la constancia. La deshidratación, más allá de la pérdida de agua, implica también la pérdida de minerales esenciales. Por ello, se recomienda ingerir líquidos de forma moderada en cada comida y aumentar la ingesta entre ellas. El objetivo es mantener el equilibrio hídrico a lo largo del día, evitando largos periodos sin beber.
2. El agua como bebida prioritaria
Aunque existen múltiples opciones para hidratarse, el agua debe ser siempre la opción principal. Su valor radica en que no aporta calorías ni azúcares añadidos y, si es mineral natural, también puede ofrecer una cantidad significativa de minerales esenciales como el calcio (Ca) y el magnesio (Mg). Estos minerales desempeñan funciones vitales en el cuerpo, como contribuir la función muscular normal y al mantenimiento de huesos y dientes en condiciones normales.
3. Frutas, verduras y ensaladas: aliadas en la hidratación
Los alimentos con alto contenido en agua, como frutas frescas, verduras y ensaladas, son una excelente fuente de hidratación. No solo ayudan a reponer líquidos, sino que también aportan vitaminas, minerales y fibra. Incluir estos alimentos en cada comida y aumentar su ingesta entre horas es una estrategia efectiva para complementar la hidratación diaria.
4. No esperar a tener sed
Uno de los errores más comunes es beber únicamente cuando se siente sed. La sed es ya un signo de que el cuerpo ha comenzado a deshidratarse. Por ello, es importante mantener una ingesta regular de líquidos incluso cuando no se perciba esa sensación, especialmente en ambientes calurosos, durante el trabajo, caminatas o actividad física. Tener agua y fruta al alcance puede facilitar este hábito.
5. Temperatura ambiente y frescura: claves del confort
La mejor hidratación es aquella que se realiza con líquidos a temperatura ambiente o ligeramente frescos. Esto facilita su consumo, mejora la sensación de bienestar y puede prevenir trastornos digestivos que a veces se asocian con bebidas excesivamente frías o calientes.
6. Atención especial a niños y mayores
Niños y personas mayores son grupos especialmente vulnerables a la deshidratación. En ellos, el mecanismo de la sed puede estar alterado o ser menos eficaz. Además, en épocas de calor o durante actividades físicas, su riesgo puede incrementar. Se recomienda vigilar la cantidad y color de la orina como indicadores del estado de hidratación, y fomentar un consumo regular de agua y líquidos adecuados.
7. Personalización: edad, actividad y condiciones individuales
Cada persona tiene necesidades de hidratación diferentes en función de su edad, el nivel de actividad física, el entorno climático y las condiciones personales, como enfermedades crónicas o el uso de ciertos medicamentos. Por eso, es importante adaptar la cantidad y el tipo de líquidos al estilo de vida y las necesidades específicas de cada individuo, siempre dentro de las recomendaciones generales. En caso de duda, consultar el plan de hidratación personalizada con un Profesional de la Salud.
8. Ejercicio físico y calor: más hidratación necesaria
Durante la actividad física y en ambientes calurosos, el cuerpo pierde más agua y electrolitos a través del sudor. Para evitar la deshidratación, es fundamental asegurar una buena ingesta de líquidos antes, durante y después del ejercicio. Además, conviene prestar atención a señales de alerta como fatiga, calambres o mareos, que pueden indicar un déficit hídrico.
9. Controlar calorías y azúcares
No todas las bebidas hidratan de forma saludable. Muchas contienen azúcares añadidos, calorías vacías y otros ingredientes poco recomendables si se consumen con frecuencia. Por eso, se aconseja priorizar el agua y, en su defecto, bebidas sin calorías. Esta elección favorece el control de la ingesta energética, el mantenimiento del peso corporal y niveles adecuados de glucemia, sobre todo en personas con riesgo de enfermedades metabólicas.
10. Consumir 10 raciones de líquidos al día o equivalentes
La recomendación general para un adulto sano es consumir unas 10 raciones de líquidos al día (200-250 ml/ración), lo que equivale aproximadamente a 2-2,5 litros. Esta cantidad puede alcanzarse combinando agua, infusiones sin azúcar, caldos, frutas, verduras y otros alimentos con alto contenido hídrico. Quedan excluidas las bebidas alcohólicas de esta recomendación.
11. Hidratación sostenible
Más allá del aspecto nutricional, la infografía destaca la importancia de cuidar también del medioambiente. Optar por envases sostenibles o reutilizables como vidrio y rPET, es una forma de contribuir a la sostenibilidad del planeta. El compromiso individual con el entorno también forma parte de un estilo de vida saludable.
Una hidratación adecuada va mucho más allá de beber cuando se tiene sed. Implica conciencia, constancia y elección informada. Esta guía ofrece consejos clave para mantener un buen estado de hidratación de forma saludable y responsable. Desde elegir agua como bebida principal hasta adaptar la ingesta a las condiciones personales y ambientales, cada gesto cuenta. La hidratación también puede ser una oportunidad para mejorar nuestra dieta, cuidar a los más vulnerables y respetar el planeta.