La salud de la mujer, de todo corazón

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la Fundación Española del Corazón (FEC), con la colaboración de Danacol, organizaron ‘La Tarde de Mujer y Corazón’, evidenciando un particular compromiso con la salud de la mujer. La sesión, a la que puedes acceder aquí, se digirió tanto a profesionales de la salud y pacientes como a la población general, con el objetivo prioritario de visibilizar las diferencias médicas entre hombres y mujeres a través de la voz de destacadas expertas de distintas especialidades.

Estas diferencias hacen imprescindible profundizar en aspectos clave como la identificación de los síntomas de alarma en mujeres, el papel de las hormonas en la salud cardiovascular, los cuidados específicos que deben tener y, sobre todo, los riesgos silenciosos que afectan al corazón de la mujer. De especial interés fueron las intervenciones de Leticia Fernández Friera, cardióloga en ATRIA Clinic y HM Hospitales Madrid; Marimer Pérez González, ginecóloga y obstetra en el Centro WoMer; y Teresa Partearroyo Cediel, profesora titular de Nutrición y Bromatología en la Universidad CEU San Pablo.

La cara ‘femenina’ (y ‘oculta’) de la enfermedad cardiovascular

La Dra. Leticia Fernández Friera destacó la relevancia de la enfermedad cardiovascular, que “es actualmente la principal causa de fallecimiento en la mujer”, aunque esto sigue siendo poco conocido por la población general. De hecho, la mortalidad por enfermedad cardiovascular en mujeres es diez veces mayor que la causada por el cáncer de mama: un 26 % frente a un 3 %. Sin embargo, la prevención de estas patologías sigue sin ser una prioridad.

La menopausia y el colesterol elevado son dos importantes factores que están detrás del elevado riesgo cardiovascular de las mujeres. Además, existe una estrecha vinculación entre ambos factores: la menopausia puede incrementar un 10-15 % el c-LDL, aumentando la posibilidad de un evento cardiovascular; (1) sin embargo, solo 3 de cada 10 mujeres (de 45 a 65 años) relacionan la aparición de colesterol alto como un síntoma de la menopausia. (2) Y no sólo eso, “un 30 % de mujeres reciben menos tratamiento con estatinas que los hombres para hacer frente a la hipercolesterolemia, porque parece que pueden experimentar más efectos adversos a la medicación”, según destacó la ponente. Sin embargo, según insistió la cardióloga, “el principal factor de riesgo es el desconocimiento: si no se identifican y comprenden adecuadamente los factores de riesgo, es imposible tomar medidas preventivas eficaces”.

Esta falta de concienciación se traduce en una baja percepción del riesgo cardiovascular en la mujer, tanto en la población general como entre algunos profesionales de la salud. A menudo, parece “desconocerse” que una mujer puede sufrir un infarto, según apuntó la Dra. Fernández Friera, quien enfatizó la importancia de reconocer que las mujeres son igual de vulnerables a las enfermedades cardiovasculares que los hombres y que es fundamental prestar atención a los síntomas de alarma. “El problema no es solo la propia mujer, que no se siente vulnerable a un infarto, sino que en consulta no es fácil medir su riesgo”, explicó. Esto se debe a que las herramientas de evaluación, como las calculadoras de riesgo, no siempre reflejan con precisión la realidad del perfil cardiovascular femenino, clasificando erróneamente a muchas mujeres como de bajo riesgo a pesar de la presencia de importantes factores de riesgo predisponentes.

Tampoco ayuda la infrarrepresentación de las mujeres en estudios clínicos, tanto como participantes en las investigaciones como en su rol de autoras. Además, como se recalcó en esta charla, persisten importantes lagunas de conocimiento sobre los infartos en mujeres con arterias aparentemente normales, ya que los mecanismos implicados en estos casos aún no se comprenden del todo.

Y ante esta situación, ¿qué hacer? La Dra. Fernández Friera detalló algunas de las estrategias para mejorar la salud cardiovascular femenina, destacando que “hasta el 80 % de las muertes podrían prevenirse con educación, concienciación e investigación”. A nivel individual, es fundamental controlar el estado de los vasos sanguíneos en casos de aterosclerosis subclínica, con el fin de prevenir el crecimiento o la rotura de las placas de colesterol.

Menopausia y corazón

La menopausia también copó la atención de esta jornada científica y divulgativa, poniéndose de relieve su impacto en la enfermedad cardiovascular y, en general, en la salud de la mujer, desencadenándose en ocasiones trascendentales consecuencias del cese de la actividad ovárica. Estos órganos endocrinos no solo regulan la fertilidad, sino que también influyen en múltiples áreas del organismo, incluyendo el sistema cognitivo, osteoarticular, hormonal, psicológico, metabólico y cardiovascular.

En cuanto a la salud cardiovascular, la Dra. Marimer Pérez González recordó que la pérdida de estrógenos genera tanto síntomas ‘visibles’ como ‘invisibles’. Mientras que los primeros incluyen los conocidos sofocos, sequedad, insomnio e inestabilidad emocional, son los ‘síntomas invisibles’ los que representan un mayor riesgo, ya que rara vez impulsan a las mujeres a buscar atención médica, pero pueden acarrear consecuencias graves a largo plazo. Entre estos se encuentran la osteoporosis, el síndrome metabólico, el aumento del colesterol total, el colesterol de baja densidad (LDL), los triglicéridos elevados y un incremento en la incidencia de enfermedades cardiovasculares. La ginecóloga aseguró que “lo que realmente debería preocupar a las mujeres son los niveles de colesterol”, que pueden aumentar incluso manteniendo la misma dieta y rutina física. “Esto es lo que realmente será la primera causa de muerte”, explicó.

Y es que, como demostró la Dra. Pérez González, “realmente es dramático el impacto que tiene la caída de los estrógenos en el sistema cardiovascular de las mujeres”. Los estrógenos tienen un factor cardioprotector, por lo que su disminución deja desprotegido al corazón y a las arterias, aumentando la tensión arterial, provocando disfunción endotelial y redistribución de la grasa corporal. Todo esto conlleva una inflamación de bajo grado generalizada que provoca un aumento de peso y colesterol, lo que puede generar resistencia a la insulina o prediabetes. “Hay un montón de factores de riesgo metabólicos que van a desencadenar un factor de riesgo cardiovascular relevante, entonces, ¿cómo no vamos a hablar de esto en menopausia, que es tan importante y va a suceder queramos o no?”, apostilló.

Debido a que el sistema cardiovascular se ve afectado por la menopausia, es crucial concienciar a las mujeres jóvenes para que adopten hábitos de vida cardiosaludables antes de llegar a esta etapa. “Esto no nos lo enseñan en la facultad, pero cada vez somos más los que queremos ofrecer herramientas para que las mujeres os mantengáis saludables y viváis bien muchos años”, aclaró esta experta.  En cuanto al tabaquismo, “es un hábito a evitar” y también se debe huir del sedentarismo: “El autocuidado no es algo egoísta, es algo que tenemos que hacer por nosotras mismas para ser mujeres funcionales durante muchos años, envejecer con salud, y poder estar disfrutando de esta etapa con mucha más alegría”, declaró la Dra. Pérez González.

Es aquí donde entra en juego la dieta saludable, ya que la alimentación forma parte esencial de una buena salud cardiovascular. “El abordaje nutricional en la menopausia nada tiene que ver con estar delgada, con contar calorías o con una dieta restrictiva […] El metabolismo está muy ralentizado por el déficit estrogénico, y la manera de activar este metabolismo siempre va a pasar por hacer ejercicio”, indicó en este foro la ginecóloga y obstetra del Centro WoMer.

Como otros consejos prácticos, se recomendó no esperar a que haya pasado un año completo sin menstruación para consultar con el ginecólogo. “La perimenopausia son 10 años antes, así que cualquier mujer alrededor de los 40 que no se encuentre bien, que empiece a no reconocerse […] no debe esperar a los famosos 12 meses para consultar a un especialista”.

En este contexto, se resaltó la importancia de celebrar eventos como este para poner el corazón en el centro de la conversación: “Sí, sí que va de nosotras, sí que es importante saber que la enfermedad cardiovascular después de los 50 es la primera causa de muerte, y es algo de lo que poco se habla”. Y es que, además, actualmente se dispone de herramientas para prevenir la enfermedad cardiovascular y envejecer de manera más saludable.

Ponle corazón a lo que comes

Junto con el ejercicio regular, la nutrición es la base sobre la que la Dra. Teresa Partearroyo propuso asentar un estilo de vida saludable en la mujer. En 2021, la Asociación Americana del Corazón proporcionó cuatro recomendaciones dietéticas esenciales para obtener una buena salud cardiovascular:

  1. Mantener el equilibrio energético;
  2. Consumir frutas y verduras, que aportan agua, fibra y minerales;
  3. Incluir pescado, frutos secos y legumbres, que aportan proteínas de alta calidad y ácidos grasos omega 3, esenciales para reducir el riesgo cardiovascular;
  4. Reducir el consumo de sal, dado que puede provocar hipertensión.

En personas con enfermedad cardiovascular, o que tienen un riesgo elevado de sufrirla, como puede ser la mujer tras alcanzar la menopausia, es especialmente importante lograr un estado nutricional normal, tratar la hipertensión arterial y gestionar los cambios desfavorables en el perfil lipídico. Y es que, como recordó la experta en Nutrición, “el cumplimiento estricto de una dieta saludable puede reducir el riesgo de muerte cardiovascular entre un 14 y un 28 %”.

La menopausia puede estar asociada con la prediabetes y, entre los factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular, se encuentra la dislipemia. Para hacer frente a ambos problemas, “los fitoesteroles pueden ser una herramienta eficaz”, tal y como defendió la Dra. Partearroyo. En casos de diabetes complicada por dislipemia, el consumo de hasta 3 gramos de esteroles vegetales al día resulta beneficioso, ya que estos compuestos presentes en las plantas reducen la absorción del colesterol dietético al unirse a sus receptores. Esto contribuye a la disminución del colesterol total y del colesterol de baja densidad (LDL) en sangre. Se ha demostrado, por ejemplo, que los esteroles vegetales son una intervención dietética eficaz para reducir el c-LDL y el riesgo cardiovascular en mujeres posmenopáusicas. (3)

La Dra. Partearroyo hizo hincapié en la importancia de evitar los azúcares añadidos y “aprender a leer el etiquetado de los productos que consumimos”. Además, advirtió sobre los efectos perjudiciales de la sal, los azúcares añadidos y las grasas saturadas para la salud cardiovascular. Debido al déficit de estrógenos que se produce con la menopausia, es crucial para la salud cardiovascular mejorar la ingesta de ácidos grasos: “No vamos a demonizar las grasas, quizás lo que debemos hacer es intentar reemplazar los ácidos grasos saturados de la dieta por grasas poliinsaturadas”.

El soporte nutricional de Danacol

En este sentido, la Dra. Teresa Partearroyo recomendó optar por productos que cuenten con el reconocimiento de la Fundación Española del Corazón, ya que esto garantiza que han sido evaluados por expertos en nutrición y contienen menores cantidades de estos componentes en comparación con otros productos similares. Entre ellos, se encuentra Danacol, reconocido por la FEC a través de su programa de Alimentación y Salud (PASFEC). Es un lácteo desnatado que contiene fermentos naturales y, además, esteroles vegetales que reducen el colesterol alto de forma 100% natural que bloquea parcialmente la absorción del colesterol en el intestino, reduciendo su paso hacia las arterias. (4,5)

Esta jornada informativa se incluye dentro de las iniciativas divulgativas promovidas por Danone, donde destacan campañas como ‘JUNTAS, CAMBIAMOS’, impulsada por Danacol en colaboración con la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) y expertas en la salud de la mujer, que pretende concienciar sobre el impacto de la menopausia en la salud cardiovascular, así como dar visibilidad a los cambios de salud que implica la menopausia y cómo afrontarlos.

Referencias bibliográficas

  1. Mass AHEM, et al. European Heart Journal (2021) 42, 967– 984. 2.
  2. ESTUDIO MENOCOL. DANONE.
  3. Xia W, et al. Phytother Res. 2022 Dec;36(12):4398-4408.
  4. Armstrong MJ, Carey MC. J Lipid Red 2006; 28:1144-1155- 2006.
  5. Nissinen M, et al. Am J Physiol Gastrointest Liver Physiol. 2002; 282:G1009-G1015.

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